Fabricante de marcas tan emblemáticas como Lavanda Inglesa o Heno de Pravia, Gal pertenecía a la familia Sánchez Vicuña, con el 88,55% del capital. No obstante, ésta participaba, junto con Puig, a partes iguales, en la sociedad instrumental Veritas, una joint-venture que permitió la entrada de la catalana en el capital en 1995. Por su parte, la multinacional Colgate-Palmolive contaba con una pequeña participación en el conjunto, 14,58%.
La alianza de las españolas se vio fortalecida en 2001, cuando Puig tomó el control, al comprar a los propietarios de Gal su 50% y hacerse, poco después, con el paquete de la estadounidense de casi el 15%.
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