En 2007, cada español tomó una media de ocho litros de helado, un 65% (equivalente a 334 millones de litros) en quioscos y heladerías, frente a un 35 % que prefirió consumirlos en el hogar. No obstante, las previsiones de la AEFH señalan que el mercado seguirá creciendo en los canales de “in home” y restauración y que el negocio se mantendrá estable en los circuitos de impulso.
Para la patronal del sector, que representa más del 85% del sector de helados de marca, “la desestacionalización del consumo en España, está permitiendo que las ventas no estén sujetas a las condiciones climáticas”. Así, en 2007 los meses en los que se registraron mayores niveles de consumo fueron los de invierno, un 13% en enero y un 15% en febrero.
Sin embargo, siguen existiendo condicionantes geográficos que hacen que Levante sea la zona de mayor demanda en la época estival, con un 93% de los habitantes que declara haber consumido este producto al menos una vez. Le siguen Cataluña, Aragón y zona norte (Cantabria, País Vasco y La Rioja). No obstante, en su conjunto, el consumo español está aún por debajo de las tasa de los países del Norte de Europa, Alemania o Bélgica, aunque acortamos distancias respecto a Francia e Italia y nos situamos por encima de Portugal y Grecia.
En cuanto a la oferta, esta temporada se imponen los helados con cómodos envases, atractivos diseños (para las cartas de restaurantes), fusión de sabores, nuevas texturas y también los helados con regalos para los más pequeños.
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