La entidad supranacional confía en que funcione la Ley de Oferta y la Demanda y que sea el mercado quien arregle los desajustes, aunque reconoce que no será de forma inmediata, “podría tardar entre dos o tres años”.
Para Juan José Daboud, director Ejecutivo del Banco Mundial, la solución pasa por aumentar la oferta incrementando la producción de alimentos. El problema es que en muchos casos esta medida depende de factores aleatorios como el clima.
Desde la Organización de las Naciones Unidas, también se muestran escépticos a una bajada de los precios como consecuencia de una mayor cosecha mundial de cereales. Para esta organización, las restricciones a la exportación que han impuesto algunos países, la fuerte demanda de importaciones, las reservas en niveles históricamente bajos, y la debilidad del dólar neutralizarán el impacto positivo de la mayor oferta.
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