Una tendencia que confirma los datos del Eurobarómetro, ya que el 70% de los entrevistados señalaron que el origen de los alimentos es un factor importante a la hora de comprar comida.
Los resultados de la encuesta también revelan que una clara mayoría de compradores quiere saber cuál es el país concreto de donde proceden, frente a un 10% que se conformaría con que la etiqueta mostrara únicamente si el producto es de dentro o fuera de la Unión Europea.
Además, 6 de cada 10 ciudadanos van más allá y quieren conocer tanto el país en el que es cultivada la materia prima de un alimento procesado, como el lugar en el que se ha manufacturado. Esta demanda busca evitar prácticas como que el etiquetado de un producto figure como del propio país en el que se procesa y vende, cuando en realidad el elemento primario es de un segundo estado.
Es por eso, por lo que, según la CECU, los consumidores reclaman una información más precisa sobre la procedencia de los alimentos que consumen, (al igual que sobre otros aspectos sobre el etiquetado de los alimentos). Una demanda atener en cuenta, que es tema de debate entre los Estados Miembros y la Comisión Europea.
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