La operación supondrá un balón de oxígeno para las arcas municipales, ya que con el traspaso de su participación (igual al 51% del capital ) valorada en 190 millones, conseguirá aliviar la tensión de tesorería. No obstante, los casi 200 millones de ingresos no serán suficientes para reducir los retrasos de más de 900 millones de euros que se adeudan en el pago a los proveedores.
Gallardón ha señalado que tanto la venta como el usufructo serían ofertas válidas, aunque ha reconocido que “es mejor la opción del Gibierno que no ejerce sus acciones mediante usufructo, sino que Mercasa tiene la propiedad plena” . Sin embargo, ha matizado que con el usufructo se perderían ente 5 y 10 millones de euros, que considera “insignificantes” respecto al montante total.
En la práctica, Mercamadrid no sufriría ningún cambio, ya que el resto de su capital es propiedad de la sociedad estatal Mercasa, lo que quiere decir que la mitad de sus acciones pasarían del consistorio a una empresa municipal.
Parece que Mercasa ve con buenos ojos la transacción, mientras que Madrid Espacios y Congresos diversificaría su actividad al incluir en su cartera de negocios una compañía con gran potencial, que anualmente reporta un beneficio cercano a los nueve millones de euros.
El equipo de Gallardón lleva meses trabajando en la propuesta, sobre todo a raíz de que el Ejecutivo prohibiera a los ayuntamientos españoles más endeudados (entre los que se encuentra el madrileño) renegociar su deuda con los bancos. Ahora, el objetivo es culminar la operación antes de finales de año.
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