La alemana Henkel también participó en este cártel ilegal, pero Bruselas la ha declarado exenta del pago porque delató la existencia de actividades fraudulentas a las autoridades comunitarias en 2008.
P&G, fabricante de las marcas Ariel y Dash, deberá abonar un total de 211,2 millones de euros, mientras que Unilever, propietaria de Micolor, Dixan, Perlan, Vernel y Wipp Express, entre otras, tendrá que pagar 104 millones.
No obstante, ambas han reconocido su participación en el cártel, lo que les ha proporcionado un descuento del 50% y del 25% en sus respectivas multas, además de conseguir un recorte adicional del 10% para las dos por haber aceptado pactar con la CE.
El acuerdo afectó a los mercados de Bélgica, Francia, Alemania, Grecia, Italia, Portugal, España y Países Bajos. El importe de la sanción se ha calculado teniendo en cuenta las ventas de las empresas en estos países, la gravedad de la falta y la cuota de mercado acumulada por las compañías.
Bruselas ha comunicado que el cártel tuvo lugar entre el 7 de enero de 2002 y el 8 de marzo de 2009 y se inició cuando las multinacionales pusieron en marcha una iniciativa coordinada por AISE ( Asociación para jabones, detergentes y otros productos similares en Europa), con el objetivo de mejorar el impacto medioambiental de los detergentes en polvo, mediante la reducción de los embalajes, cajas y bolsas.
Esta medida que no les obligaba “a coordinar precios o a recurrir a prácticas contrarias a la competencia”, según ha señalado el vicepresidente de la Comisión y responsable de Competencia, Joaquín Almunia.
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