No obstante, la multinacional no descarta aceptar cualquier plan de viabilidad que permita continuar la marcha de las instalaciones de producción que la compañía tiene en Mahón (Menorca) donde trabajan 160 personas.
El pasado mes de diciembre Kraft anunció que cerraría esta planta a lo largo de 2009, trasladando su producción a Bélgica y que también reduciría la plantilla de los centros de León (Hospitalet de Órbigo) y Barcelona (Montornés del Vallés).
La medida se justificó entonces por la desaceleración económica y el exceso de capacidad de las fábricas españolas, así como de la producción de queso fundido en Europa.
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