El objetivo de la medida es conseguir que el 20% de la energía sea renovable en 2020. Las bombillas incandescentes se sustituirán por otros dispositivos de iluminación más eficientes que supondrán un ahorro de energía considerable (equivalente al consumo de once millones de hogares europeos) y menos emisiones de dióxido de carbono.
La medida también favorece a los presupuestos de las familias que verán reducido su gasto en 50 euros, lo que supone entre 5.000 y 10.000 millones de euros en el conjunto de la Unión.
El proceso de cambio de unas fuentes de iluminación a otras se hará de forma gradual con el fin de dar tiempo a los fabricantes a adaptarse a la nueva norma. En principio la medida entrará en vigor en marzo de 2009.
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