El descenso experimentado se ha traducido en una caída acumulada del sector del 40,2% desde el inicio de la crisis. Una evolución que se trasladó a la mayoría de categorías, con caídas: en whisky (-9,3%); vodka (-5,6%); ron (-8,6%); licores (-7,8%); brandy (-4,5%) y anís (-4,9%). Al igual que en 2012, las dos excepciones fueron los crecimientos registrados en gin (5,9%) y tequila (1,6%). En cuanto al consumo, el whisky siguió siendo el segmento con mayor cuota de mercado con un 27%, seguido del ron con un 17% y el gin con un 15%.
Por canales de distribución, Horeca el que más acusó el descenso, con una bajada del 8,2%. También retrocedió el consumo en el hogar, aunque en menor medida, – 2,6%. Hostelería y restauración representó el 79% del consumo total de bebidas espirituosas. Un dato a tener en cuenta es la vinculación del sector con el turismo. Se estima que un 13% del gasto de los turistas que nos visitan corresponde a bebidas con alcohol.
El balance de 2013 también arroja datos negativos en materia de recaudación. Según la Agencia Tributaria, la recaudación por impuestos especiales aplicables a las bebidas espirituosas ascendió a 715 millones de euros, un 3,9% menos que en 2012 (en 2012 se recaudaron 745 millones de euros).
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